MAS DEPORTIVIDAD, MAS COMPAÑERISMO Y MENOS EGOISMO
El
futbol base mundialmente, lo forman millones de niños. Millones de niños sobre
los que trabajan millones de técnicos responsables. Técnicos que como en mi
caso, somos ejemplo a seguir para muchos niños y que a veces olvidan que es
futbol. Un deporte que los niños vienen a realizar y a pasárselo bien más allá
del resultado, el cual debería de quedar en un segundo plano.
Todos
los fines de semana, en millones de canchas, polideportivos y campos de futbol,
se realizan millones partidos de todas las categorías y edades. Millones de
niños se levantan con la ilusión de jugar su partido de futbol, el de ellos, el
que habían soñado durante toda la noche. No podía faltar nada, botas
preparadas, medias a medida, espinilleras bien fijadas, todos los pelos peinados.
Todo listo para disfrutar de su momento, el cual ya había llegado. Todo listo
menos un pequeño detalle, realmente gran detalle, con nombre y apellidos. En
algunos casos se llama papa y en otros se llama entrenador. Personajes que
forman parte de este mundo y que tanto en los casos de los padres que
consideran un momento de disfrute de su hijo como una oportunidad para ganar y
solo piensan en que su hijo pueda ser un enorme jugador, se olvida de lo que
realmente le ha llevado hasta ahí, la felicidad y el sueño de su propio hijo. Y
en otros casos aparece el entrenador que solo piensa en ganar, ganar y ganar y
se olvida de la función que realmente ejecuta que es la educador-formador. Esa
función tan importante para los niños, que en muchísimos casos se nos olvida, y
lo que iba a ser un momento de disfrute para el niño, acaba siendo la peor
pesadilla que se podía imaginar. Y lo peor de todo es que de esa pesadilla no
se iban a despertar porque ya lo estaban.
En
conclusión, desde mi punto de vista, el cual la viví como jugador y ahora como
entrenador. En muchas ocasiones sobrepasamos limites que lo único que hacen es
perjudicar al propio niño y nos olvidamos de formarlos como jugadores, por
encima del resultado y también como personas. De transmitirles unos valores tan
importantes en el deporte como en la vida, los cuales muchas veces nosotros
mismos no los llevamos a cabo y ellos son los primeros que nos ven y nos toman
como ejemplo. Así que más deportividad, más compañerismo y menos egoísmo.